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29 de septiembre de 2014

El ídolo de Cabreriza

En el Catalogo monumental de la provincia de Soria, redactado por Juan Cabré entre 1911 y 1917 descubrimos un exvoto de barro de la cultura ibérica, encontrado en Cabreriza en fecha indeterminada y cuyo paradero actual desconocemos. Así lo describe el autor del libro:

Exvoto de barro ibérico
Anverso y reverso de un exvoto de barro pintado en  rojo oscuro, que se halló en unas ruinas ibéricas de Cabreriza.

Este exvoto mide 15 centímetros y hallase fracturado por la parte media de los muslos. Probablemente entero mediría unos 22, dimensiones extraordinarias para esta clase de esculturas.

Viste casco con cimera, el cual recuerda a dos bronces del museo arqueológico. El casco está pintado en rojo. Lleva además coselete sobre al cual se ven restos de pinturas que, dado su dibujo de lineas que partiendo de los hombros cruzan al pecho y espalda en sentido diagonal, trae a la memoria la identica decoración grabada de los ídolos del Museo de Vich y de Oreto publicados por el Sr. París en su "Essai sur l'art et l'industrie de l'Espagne primitive. Tomo II, pag.181" y las de los jinetes de las fíbulas de Luzaga y de Gormaz.

Los ojos, cejas y brazaletes están señalados también en color. Por la posición de los brazos, cabe suponer que en izquierdo llevaría un escudo redondo, mientras que en el derecho descansando la mano sobre la cintura, empuñaría su espada, falcata o puñal corto y ancho.

Esta escultura, aunque más perfecta, pertenece al grupo de las halladas en Numancia. Por lo visto, en el centro de España, los celtíberos no adoptaron los exvotos de bronce tan comunes en Andalucía, y cuando tuvieron necesidad de ellos los fabricaron de barro. Del centro de España solo conozco un ídolo de bronce y este se halló en Arcóbriga.


En otro párrafo dice Cabré que el hallazgo fue fruto del azar y que el yacimiento no tiene lugar determinado. Desde entonces, como viene siendo habitual en los lugares de la provincia lejanos a la capital y al radio de acción de las excavaciones del Marqués de Cerralbo, nadie se ocupó de localizar el yacimiento y ni que decir tiene, tampoco de estudiarlo, así que seguramente hubo y habrá otros hallazgos fruto del azar de los que no tendremos noticia.

10 de agosto de 2011

Barcones y Rello vuelven a sonar

Asi titula la noticia el Diario de Soria de hace unos días, al hablar de la restauración y recolocación de las campanas de las iglesias de Barcones y de la Villa de Rello.
Las tareas de colocación convocaron a mucha gente que en estas fechas pasa unos días de descanso en sus lugares de origen, para luego volver a la fría realidad de las ciudades. Parecía en los dos casos que se trataba de un acto festivo más de los muchos que también por estas calendas tienen lugar en nuestros pueblos.
Al hilo de esta noticia, también nos hemos enterado de la desaparición de las campanas de Cabreriza, hecho que no ha despertado la curiosidad de los diarios, y que esperamos que estén bien custodiadas en alguna dependencia del obispado en espera de la futura resurección del pueblo.

27 de junio de 2011

El Tolmo de Cabreriza

Por entender que se trata de un hallazgo extraordinario, que puede ofrecer valiosas pistas a los estudiosos de la protohistoria y dar alas al olvidado proyecto de una completa carta arqueológica de la Tierra de Berlanga, reproducimos íntegramente el articulo de este mismo título publicado en el blog La Taina de Gormaz, con el permiso de su autora y el agradecimiento tanto por la calidad arqueológica como literaria de su trabajo.

El Tolmo de Cabreriza posiblemente nos introduce en un espacio ceremonial, que ha quedado testimoniado por la abundante cerámica que de su suelo brota y prolifera desbordada por las pendientes anejas de la cara Norte. Cerámica a mano, de arcillas locales,
- en vasto, para cuencos de cocina,
- engobadas, por fuera y dentro o solo la cara vista, con mineral rojo de hierro local para ollas y fuentes,
- vasos con delicadísimas paredes, trabajadas con arcillas con mucho desgrasantes de cuarzo, lo que les proporciona un aspecto pétreo, siempre desnudos de engobes, buscando el color gris-negro.
- platos y cuencos de comer pulidos y bruñidos en pasta negra, buscando siempre la ligereza de la pieza, lo que se consigue con el control de la temperatura del horno de cocción asi como del ordenamiento y distribución de las piezas en la hornada.

No abundan las decoraciones, pero tampoco faltan. Las salseras tienen matado el borde con líneas paralelas hechas con punzón, y algún mamelón se insinúa en pithos engobados en rojo al exterior. Las carenas se conocen y se presentan en ejemplares pulidos.

Presentan una diversidad de color según las funciones de la vajilla:
Negra, pulida o bruñida para comer, desnuda de engobe, fina y ligera para beber.
Roja para jarras y contenedores de líquidos y amarilla pulida para servir la mesa.
Gruesas fuentes y cuencos para cocinar, con carenas en los fondos, con pequeños pitones para facilitar el transporte,
Bordes decorados con ungulaciones sistemáticas a lo largo del borde de la boca, o con líneas paralelas realizadas con punzon; posiblemente salseras.

No tendría ningún sentido practico el organizar el vertedero del pueblo en la parte mas alta e incomoda del espacio circundante, por lo que se debe buscar un sentido ritual al que se encuentren en esta área, y solo en esta, tal concentración de restos.

La Tierra que cubre la cima no es arcilla sobre las calizas cretácicas, como se tendría que esperar de un cerro profundamente erosionado por todos los agentes climáticos, sino que se encuentra colmatado de tierra fértil revuelta con la cerámica en cuestión y dispuesta en pequeños amontonamientos, distribuidos de forma irregular en la cara W, colmatando la pendiente.

Para entrar en el recinto que personaliza el meandro, nos encontramos un paso reforzado con pared lateral que accede a la terraza izquierda de la ladera, por donde discurre una senda, paralela al curso del rio, rodeando el Tolmo en su cara norte.

Actualmente quedan restos de seis diferentes construcciones de uso pastoril, en el área exclusiva del tolmo, lo que significa seis unidades de explotación, seis familias, que con una media de 5 integrantes por unidad proporciona una densidad de 30 habitantes. ¿Son estas construcciones establos de la repoblación medieval, correspondiendo uno a cada casa del pueblo? Lo mas posible, pero, ¿están rehabilitadas? ¿Son antiguos establecimientos ganaderos de ocupación temporal, diseñados por los primeros colonizadores, no como establos sino como lugar de vivienda para cada una de las unidades que formaban el clan? Por ahí me inclino. Queda perfectamente ocupado y defendido el espacio fértil del rio, completándose con la fertilidad del bosque de encinas, que proporciona buenísimo pienso para sus animales. Los meses de primavera y verano constituirían una apuesta segura en la incipiente economía agrícola del Neolitico, permitiendo una rápida sedentarización, en cuanto las mejoras técnicas de las herramientas de cobre proporcionaron mayor rendimiento del trabajo y con ello una mayor cosecha, una explosión demográfica, un excedente de comida y mano de obra, un comercio en busca de útiles y conocimientos.

El Cobre y el Bronce, especialmente, es la revolución industrial del Neolitico. Los viejos moldes rituales pierden sentido, la población con sus mejoras técnicas de arados, palones, hoces… de depurados filos, consiguen seguridad de aprovisionamiento de alimento, constituyendo una segunda edad de la sociedad del cereal, sociedad proveniente de Oriente. En el 4500 están fechados en Medinaceli. En 100 años llegan a ocupar las fértiles cabeceras de los valles, entre ellas el Talegones, al principio aprovechando los estancamientos primaverales, después aprisionando el agua en primavera para ocasionar grandes crecidas en su vega, al estilo de las crecidas del Nilo. Aquello era trabajar con el conocimiento, sin el esfuerzo de cavar, tarea inimaginable para hombres colonizadores, aplicadores de un sistema oportunista y eficaz, ya que el hombre carece de zarpas y las herramientas de piedra y hueso son poco aptas para esta misión agrícola. Pero sin herramientas el hombre consigue, anegando los campos, estupendas cosechas de cereal, suficiente para su pan y cerveza. Los quesos y la carne de su ya tradicional y floreciente ganadería, le permiten conseguir ventajosos intercambios. Cuando el Bronce se introduce, las herramientas esclavizan la voluntad del hombre, quien embrutece su habilidad oportunista, acechante, viva y móvil, de perfecto depredador de la Naturaleza, para pasar a ser un colaborador voluntarioso.

El campesino aterriza en la sociedad, con su carácter apacible y feliz, noble y orgulloso, fuerte y conciliador. Deja los problemas de los dioses con los sacerdotes y ellos dedican su tiempo a configurar el espacio circundante, en un autentico boom inmobiliario, fincas, taludes, canales, repartiéndose el espacio, constituyendo las seis unidades ¿familiares? Con su cementerio común en el alto, con sus ritos de cremación y fiesta de despedida de toda la comunidad; espacio sagrado de un pueblo sedentario, unido posiblemente por via sanguínea, esto es repoblación familiar que se expande con progresivas generaciones, y formando células con domicilio independiente, cercando entre todos el espacio que explotan, ocupándolo con orden y colaboración. Artesanalmente tienen sus códigos, esto es, un orden establecido en las formas y texturas de las cerámicas, según su utilización. Este orden esquemático se puede aplicar a toda su filosofía de vida.

La búsqueda de determinadas cualidades, ligereza en la vajilla para uso personal, platos y vasos, en contraste con los grosores de las fuentes de calentar al fuego, o con el esmerado trabajo de pulido a los cuencos de carena; todo ello elaborado con la misma arcilla local, nos lleva a un artesano hábil, adscrito a unas reglas culturales allende el grupo tribal. Es un hombre satisfecho, muy satisfecho de su capacidad generadora de alimento. Conserva los rituales de los lejanos dioses, que pasaran a ser cuentos de niños, cuando su cultura pase a formar parte del colectivo inconsciente de la humanidad, ya sustituida por otra forma de producción con otros valores culturales. El hombre del Bronce descubre su voluntad con la alianza de la herramienta, y se dispone a conquistar la tierra y olvidarse de los cielos. Los viejos grabados de los templos desaparecen. La autoafirmación voluntariosa del hombre lo hace mas humano, terrenal, pierde la evocación constante a la divinidad, representada en las fuerzas de la Naturaleza, a las que la Divinidad domina y mueve a su voluntad. Todavía hoy se tiran imágenes al rio en épocas de sequia, no como castigo, sino como forma de conjuro con las fuerzas divinas, realizándose estas ceremonias por toda la colectividad en procesiones ritualizadas por la Iglesia Católica.




19 de julio de 2010

foto aérea de Cabreriza

pinchando AQUI: Dónde Dios ya no habita II, del blog Rutas abandonadas de España

30 de diciembre de 2009

La Batalla de Cenagra

Ha llegado hasta los oidos curiosos de un lector de este blog, que últimamente se están realizando partidas de paintball en Cabreriza. Este juego, al que algunos llaman deporte, nos ha llegado de los Estados Unidos de Norteamerica, donde lo practican diez millones de personas, y consiste en combatir entre dos equipos, disparándose bolas de pintura, vestidos como si acabara de llegar la tercera guerra mundial, con trajes militares y máscaras que confieren a los jugadores un aspecto diabólico.

La empresa que aparece como gestora del evento es Ocioaventura Almazán. Se supone que, bien esta empresa o el mismo grupo de jugadores tendrían los permisos de rigor para realizar estas actividades en las que, aparte de ponerse perdidos de pintura, se puede deteriorar el entorno. Hace poco, algunos exvecinos del pueblo se quejaban de la depredación que viene padeciendo, haciendonos notar la diferencia entre deshabitado y abandonado, que no es lo mismo aunque en este caso pueda parecerlo. Las casas de Cabreriza todavía tienen dueño, y algunos de ellos aún pagan la contribución en el ayuntamiento de Berlanga. El allanamiento, por tanto sigue siendo un delito.

Todas las fotos AQUI

La Balada de Cenagra

Estos días he desempolvado una vieja bicicleta que había por la casa familiar y, dispuesto a encontrarme cara a cara con la desolación, he sido capaz de pedalear hasta Cabreriza por el moderno camino de grava que sustituyó al de herradura, para uso de la maquinaria agrícola. Nadie fue capaz de construir una mísera carretera. Cabreriza está deshabitado desde 1973. En esa fecha los pocos vecinos, hartos de tanto abandono y aislamiento y con muchos años a las espaldas, decidieron poner tierra de por medio y marcharse a Berlanga o a otros sitios con un poco mas de vida y de servicios. Alli dejaron sus casas, sus huertos y sus muertos, la iglesia, la casa concejo, los corrales, los aperos, las imagenes de su vida, de su infancia, las fiestas, las rondas, las luminarias... Me pongo en el lugar de aquellas gentes. La angustia que debe sentir uno al abandonar su pueblo, y la que se debe sentir en el largo proceso que lleva a tomar esa decisión radical; algo inexplicable que solo puede comprender quien ha tenido la desgracia de vivirlo.

Julio Llamazares ha escrito sobre este tema y ha trabajado en una película titulada El Filandón (1984). Este escritor leonés enamorado de nuestras tierras de Soria, nació en Vegamian, un pueblo de la montaña que fue cubierto por las aguas del pantano del Porma. Tambien hay un librito titulado Noche de enigmas (Edelvives. 1990) del escritor segoviano Ignacio Sanz, inspirado, si no ambientado, en Cabreriza, un pueblo abandonado cerca de Berlanga al que en la novela se llama Cenagra

Cabreriza era un pueblo no de los más pequeños, a principios del siglo XX tenía 250 habitantes. Tenía buenas casas con abundante mampuesto y poco adobe, más usual en otros pueblos de la comarca. Estaba dividido en dos barrios, uno en la falda del cerro y otro en la cúspide, donde tambien estaba la iglesia de la Asunción cuya última construcción data del siglo XVIII. Parece que en su origen, en la repoblación de estas tierras fronterizas por el año mil, hubo una cabaña donde se recogían los pastores con su ganado, que eso es precisamente una cabreriza. Puede que hubiera algun resto de construcción que dejaran los musulmanes en su huida hacia el sur. La Iglesia, que es como decir El Poder, se ocupó de poblar el lugar con colonos de más al norte, a quienes se repartieron tierras, aqui y en el vecino pueblo de Alconeza, que tambien quedaría abandondo siglos después. El entorno era rico en agua, con un rio Talegones, al que suponemos mucho más generoso que en la actualidad, y varias fuentes. En los huertos se cultibaban legumbres y hortalizas, todas de producción ecológica. El ganado pastaba en la dehesa y en el monte de carrasca se cortaba la leña para las frías noches de invierno.

Al principio, despues del abandono, todas las casas estaban enteras, y algunos dueños pasaban por ellas periodicamente para mantenerlas en buen estado, como si tuvieran la esperanza de que esa pesadilla de la que habían sido protagonistas, fuera a acabar y volviera la vida y el bullicio a las calles. Y las casas se mantuvieron una buena decada sin ningun deterioro considerable, hasta que un día los amigos de lo ajeno abrieron una y no pasó nada, y una temporada después otra y otra, hasta el estado en que te encontrarás todo si tienes estómago para aguantarlo. Yo recuerdo la escuela profanada, y el ayuntamiento, con los papeles de caligrafía antigua esparcidos por el suelo y por las calles, y me parece que ningún asentamiento humano tiene derecho a pasar por este amargo trance. He subido hasta el cementerio y mientras me acercaba a la tapia me venía a la mente aquella frase rotunda del Heliópolis, de Ernst Jünger:

"en aquel lugar vivieron, amaron, esperaron y entregaron sus huesos a la muerte gentes innumerables."