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20 de octubre de 2016

El organista compositor Manuel Mencía Tajueco

Articulo publicado en el blog de Tajueco, por Ángel Almazán, el 20 de octubre de 2013, que reproducimos con el debido permiso del autor, que hace una reseña histórica del compositor y organista berlangués, Manuel Mencía Tajueco. 

De Berlanga y su Colegiata, que daba mucha importancia a la enseñanza musical, salieron algunos compositores poco conocidos por el público local, que desarrollaron su magisterio por diversos lugares de España y dejaron su huella en composiciones  menos conocidas aún y que algún día sería necesario recopilar. Hasta 145 figuran en ESTE  enlace del Patrimonio nacional.


Tajueco como cualquier otro apellido topónimo es adoptado primero por nativos del lugar que desarrollan su vida y actividad profesional en otra población, y luego pasará a formar parte de su descendencia. Pues bien, hoy vamos a dar a conocer a un organista que tenía el apellido materno de Tajueco y que nació cerquita, en Berlanga de Duero.
Se trata de Manuel Mencía Tajueco, clérigo de menores órdenes (clérigo de prima tonsura) que fuera segundo organista de la catedral de Palencia, entre otros cargos. Y que fue bautizado el 20 de mayo de 1731, siendo sus padres Francico Mencía Delgado y María Tajueco.
Un hermano de esta María, Manuel Tajueco, fue organista segundo y luego mayor de la catedral de Palencia al sustituir a Antonio Uizaiz en noviembre de 1746, cargo que ostentó hasta su fallecimiento en 1794 (o sea que lo mantuvo durante 48 años nada menos), y tal vez este Manuel Tajueco, como su hermana María, fueran naturales de Tajueco.
Tajueco y catedral de Zamora

Los datos los transcribo de un ensayo de Pablo L. Rodríguez. Y son éstos:
“Manuel Mencía Tajueco, se formó en la catedral de Palencia, donde presumiblemente estudiara con su tío Manuel Tajueco, quien fue organista segundo hasta 1746, en que entra como organista mayor, puesto que mantuvo hasta su muerte en 1794. En 1752 Manuel Mencía, a quien se nombra como capellán de coro, sustituye a Narciso Mancebo, que se encontraba fuera, como organista segundo. Desde ese puesto opositaría al magisterio de capilla en Osma en 1754. En 1755 pide permiso para opositar a organista primero en Zamora, oposición que realiza, junto con la del magisterio de capilla, sin conseguir ninguna. En Junio de 1755 se dirige al cabildo palentino anunciándole que no ha conseguido la plaza a la que opositaba, y que se va a León, pues el maestro de allí se ha colocado en Zamora, diciendo que si no consiguiera esa plaza iría a la corte a buscar acomodo. Consigue la plaza de León, que desempeñará con no pocos problemas, En 1758, y tras una serie de llamadas de atención anteriores, el cabildo decide expulsarlo. Ello inicia un litigio con el cabildo que llegó a los tribunales, y que felizmente se solucionará casi diez años después, en enero de 1768 reanudando su magisterio leonés. En todo este tiempo se cree que estuvo una pequeña parte en León, y el resto en Madrid. Sólo permaneció un tiempo Mencía en León, ya que a finales de 1769 oposita a las Descalzas Reales consiguiendo la plaza, en la que fallecerá en 1805. SUBIRÁ, José: “Necrológicas musicales madrileñas (años 1611-1808)”. AM XIII, 1958, pp. 210.224. CASARES RODICIO, Emilio: op. cit. LÓPEZ CALO, José: …Palencia, op. cit. LOPEZ CALO, José: La música en la Catedral de Segovia, Santiago de Compostela, 1988. MARTÍN MORENO, Antonio: Historia…, op. cit.; y RODRÍGUEZ, Pablo-L.: «Mencía Tajueco, Manuel» en The Revised New Grove, op. cit.”



Asimismo he encontrado en La Crónica de León la siguiente información: “Manuel Mencía Tajueco (1731 – 1805), que fue maestro de capilla de la Catedral de León de 1755a 1758 y de 1768 a 1770 y del que se conservan siete obras en el archivo catedralicio, es el autor de ‘Laetatus sum’, basada en el salmo 121 y está pensada en un único movimiento ‘allegro’. Como comenta Samuel Rubio `el tema que introducen los violines está presente durante toda la obra resaltando inmediatamente el doble coro homofónicamente esa alegría del peregrino a la entrada de Jerusalén´…”

5 de junio de 2013

Fiestas en Tajueco

Con la llegada del tiempo bueno, llegan puntualmente las fiestas de San Antonio en Tajueco, pueblo saludable rodeado de pinares, ejemplar en cuanto a relaciones humanas, salvaguarda de las tradiciones y hospitalidad con el forastero.
Y tan cercano siempre a esta parte de Berlanga.

23 de marzo de 2012

Intento de golpe de estado contra María de Molina y Fernando IV

Me he topado con este intento de “golpe de Estado” organizado por el infante Enrique de Castilla en 1295 contra la regente María de Molina y el futuro Fernando IV el Emplazado. Lo transcribo en este blog porque afecta directamente a Tajueco y todo su entorno, a un lado y otro del Duero, que pertenecían a la sazón a los obispados de Osma y Sigüenza.



El infante Enrique maniobra para conseguir el gobierno del reino de espaldas a la reina regente, llegando a reunir Cortes.

F. Sánchez de Valladolid: Crónica del rrey don Fernando, Real Academia de la Historia, Madrid, 1860, ed. A. Benavides, p. 5.

É el infante D. Enrrique fijo del rrey D. Fernando veyendo esto tomó muy grand pesar por que ansí yvan estos dos omes buenos e él non los amava nin ellos a él. E salió de Toledo e fuese para los obispados de Osma e de Siguença por consejo de Martin Gil de Aguilera a quien la rreyna escapara de muerte non avíe dos meses e fiso ayuntamiento de los concejos de aquellos obispados en Berlanga e desque los ovo allí ayuntados prometioles que se ternía con ellos para que fuesen guardados de desafueros e de pechos e ansí que se tuviesen con él e que le diesen la guarda e el gobernamiento del reyno e ellos otorgárongelo asy.



E luego enbiaron cartas a los de los obispados de Ávila e de Segovia e de todas las Estremaduras e todas las villas de estos obispados se acogieron luego a esta manera e otorgáronlo e dieron sus cartas dello a D. Enrrique salvo ende los de las cibdades de Ávila e de Segovia que lo non quisieron faser e pugnaron de guardar el pleyto que fisieron a la rreyna Doña María por mandado del rrey D. Sancho segund avedes oydo e luego a la hora movió D. Enrrique para Castilla e llegó a la cibdad de Burgos e fabló con ellos en esta manera e díxoles en como él se dolía del estado de la tierra que non estaba en la manera que devía e que su voluntad era que tornase a la manera que fuera en tiempo del rrey D. Fernando su padre e que a esto les ayudaría él e que se ternía con ellos. ellos respondiéronle que lo farían en esto como lo fisiesen todos los de los reynos e con esta respuesta se fue D. Enrrique andando predicando por toda la tierra así que todos los convirtió a la su parte teniendo las gentes que serie asy.
E
 
E la Reyna quando supo de cómo D. Enrrique andava fasiendo este ayuntamiento en la tierra tomó ende grand rescelo que podría el pleyto venir a otro lugar e sobre esto ovo la rreyna su acuerdo con el arçobispo de Toledo e con los obispos que y eran e con D. Rodrigo maestre de Calatrava e con los otros maestres de las Órdenes de los Cavalleros que fisiesen cortes en Valladolid e que enbiasen a los concejos que enbiasen sus personeros de cada lugar e que fuesen ayuntados el día de san Juan e esto fiso por que a una boz en concordia todos tomasen por rrey al rrey D. Fernando su fijo e que por esto se partirían enlos ayuntamientos que se fasían en cada comarca.


Las Cortes de Valladolid de 1295
Transcribo ahora de la Wikipedia

Las Cortes de Valladolid de 1295 tuvieron lugar durante la minoría de edad del rey Fernando IV, quien había accedido al trono ese mismo año tras la defunción de su padre, el rey Sancho IV. El rey Fernando IV y su madre, la reina María de Molina se hallaban enfrentados en esos momentos al infante Juan de Castilla “el de Tarifa”, hijo de Alfonso X, quien pretendía ser rey de Castilla y León, a Alfonso de la Cerda, nieto de Alfonso X de Castilla, quien actuaba movido por el mismo propósito, al reino de Portugal, que apoyaba al infante Juan, y a los reinos de Aragón y de Francia, que apoyaban a Alfonso de la Cerda.

Al mismo tiempo, la reina María de Molina y el infante Enrique de Castilla “el Senador”, único hijo superviviente de Fernando III el Santo, se disputaban la tutoría del rey Fernando IV, cuyo control supondría ejercer el gobierno efectivo del reino de Castilla y León. Por ello, ambos personajes buscaron el apoyo de los nobles y de los concejos de las ciudades. El infante Enrique trató de evitar, inútilmente, la reunión de las Cortes, al tiempo que acusaba a la reina María de Molina de querer aumentar las cargas fiscales de sus súbditos, a pesar de que poco antes la reina había abolido el impuesto de la Sisa, establecido por el rey Sancho IV.
 
Antes de que comenzaran las Cortes, la reina se vió obligada a aceptar la ocupación del señorío de Vizcaya, a excepción de los municipios de Orduña y Valmaseda, por Diego López V de Haro, quien se hallaba enfrentado por la posesión de dicho señorío con María II Díaz de Haro, señora de Vizcaya y esposa del infante Juan de Castilla “el de Tarifa”, quien reclamaba el señorío en nombre de su esposa. Por otra parte, la reina también hubo de aceptar, antes de que dieran comienzo las sesiones de Cortes, que la tutoría del rey y la guarda de los reinos quedaran en manos del infante Enrique de Castilla “el Senador”.



Las sesiones de Cortes comenzaron a finales del mes de julio o principios del mes de agosto de 1295, y a la ciudad de Valladolid acudieron los representantes de los concejos de Castilla, León, Galicia, Asturias, las Extremaduras, Andalucía, y los del arzobispado de Toledo. No obstante, el obispado de Jaén no envió representantes a las Cortes, debido a que se encontraba en guerra con el reino de Granada.

Durante el inicio de las Cortes un amplio sector de los procuradores del reino se negó a reconocer al infante Enrique como tutor del rey y estuvo a punto de abandonar la asamblea, lo que impidió la reina María de Molina, quien consiguió que todos los procuradores rindiesen homenaje al rey Fernando IV y que reconociesen por tutor al infante Enrique de Castilla. En las Cortes de Valladolid de 1295, que fueron las primeras del reinado de Fernando IV, se hicieron dos ordenamientos, siendo uno de ellos de carácter general, y otro que afectaba sobre todo al estamento eclesiástico.

AUTOR: ANGEL ALMAZAN, en su blog de TAJUECO