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25 de septiembre de 2020

El castillo de Fuente Tovar.

 

Hay en el término de Fuente Tovar un antiguo despoblado de nombre Torremocha, documentado pero de confusa localización.

La carretera de Berlanga hasta Almazán deja a la derecha el cruce que nos lleva hasta el pueblo. Tenemos que tomar el camino que sale a la izquierda justo en frente y tras unos ochocientos metros llegamos a un pequeño montículo en una terraza junto al Duero donde encontramos escasos restos de una fortificación.


Enrique Daza Pardo en su tesis doctoral describe "una cimentación de planta circular, de grandes dimensiones, unida a un recinto cuadrado de unos 600 m2. El edificio de planta circular conserva casi dos metros de altura y está realizado con bloques de caliza y presenta al norte al menos tres niveles de zarpa escalonada al oeste. Tiene asociado un recinto rectangular con torres en las esquinas, así como un foso de unos diez metros de anchura que lo separa del resto de la terrera del Duero"


González de la Fuente aprecia formas islámicas en las estructuras visibles. Daza sitúa su construcción entre el siglo X y el XV


Se observan reparaciones con mampuesto en la cimentación de la construcción circular, que originalmente estaría construida con sillares a soga y mortero de cal. Solo se conserva una hilada; lo demás es relleno de ripio y calicanto en lo que sería el cimiento macizo de la torre.

El recinto torreado es posterior, con la misma mampostería de las reparaciones de la torre. El foso sería de esta misma etapa.

El Duero discurre tranquilo junto a los restos del castillo

En cuanto a la localización del despoblado de Torremocha, bien documentado en elencos parroquiales, Martínez Díez en su estudio de las Comunidades de la Extremadura castellana lo sitúa 2.400 metros al este, en el entorno de la loma de Torremocha, de 927 metros, y la altura del punto kilométrico 28,400 de la carretera. Hay por allí un arroyo que lleva el mismo nombre del despoblado, y posiblemente también estén las ruinas de la ermita de Miralrío que algunos autores confundieron con las del castillo.

Hay que relacionar este castillejo (hisn) con el vecino castillo de Andaluz, cinco kilómetros al norte noroeste, con clara función de torre de señales y vigilancia del paso del Duero, además de servir de protección al campesinado y su ganado en tiempos de guerra.


La visita al lugar puede complementarse con el agradable paseo por La Matilla de Rebollo, lugar tan sorprendente como poco conocido.

2 de febrero de 2020

Catástrofe en cámara lenta

Paones y Ciruela formaban ayuntamiento hasta 1970. En esa fecha, según el INE, vivían en los dos pueblos 312 personas en 83 hogares
En Alaló vivián en 1970, 220 personas en 59 casas
En Brías, 262 habitantes en 65 hogares
En Abanco, 129 en 34 casas abiertas
En Lumías, 155 en 40 hogares
En Cabreriza, 138 en 36 casas
En Berlanga y su arrabal de Hortezuela. 2.069 en 537
En Morales, 172 habitantes en 43 casas
y en Andaluz, 178 en 44 hogares
En total, hace medio siglo, los pueblos del municipio tenían 941 casas habitadas y una población de 3.635 almas. Hay muchos ayuntamientos de España que han sufrido la misma catastrófica circunstancia, pero en Soria el problema es mayor porque toda la provincia está despoblada, lo mismo que las comarcas limítrofes de las provincias vecinas, sin ningún centro de poder económico relevante capaz de revertir la situación.
Cuando en España hay alguna catástrofe por inundaciones, epidemias o incendios, la maquinaria del Estado actúa rápidamente para minimizar sus efectos. El hecho de que esta catástrofe de la España vaciada haya tardado medio siglo a manifestarse en los términos actuales no quita para que sea considerada una verdadera catástrofe. Y reconociendo de una vez que estamos padeciendo una catástrofe, no se ha visto hasta la fecha que la maquinaria del Estado haya hecho gran cosa para minimizar sus catastróficos efectos


Soria, zona catastrófica en Facebook



7 de junio de 2015

El "desierto" de Soria y "la varita mágica"

Transcripcion literal del artículo de Angel García, del dia 14 de mayo de 2015, en su blog de Barahona


Hace dos días, en un acto público celebrado en Baraona se expusieron los inconvenientes para fijar población y evitar que lo que es ya un desierto poblacional se convierta en desierto total.

(171 habitantes en enero 2014 en este municipio: 116,59 km2, 1,47 habitantes por kilómetro cuadrado... hoy algunos menos... y no somos las excepción en nuestro entorno )

Los dirigentes que hasta ahora ha tenido Soria dicen que no tienen una varita mágica para poder solucionar esta circunstancia y no contemplan otra medida que seguir por el mismo camino. El camino que nos proponen es confiar en estructuras sociales y políticas que han resultado inútiles, o más bien que han sido la causa de la presente situación.


Vamos en zig.zag, pero llegaremos a destino

Estas fotos han sido tomadas el 13 de mayo. Vemos parte de nuestros paisajes y pregunto: ¿alguien cree que ésto es un paisaje desértico?. No nos faltan carreteras, tenemos buenas telecomunicaciones, medio ambiente envidiable, mucho espacio. El promedio del poder adquisitivo de nuestros vecinos es decente: no hay más que ver los automóviles que se mueven por aquí. Cuando los sorianos y los paisanos más próximos van a otros lugares, consiguen salir adelante con bastante eficacia. ¿Qué es entonces lo que nos falta o nos sobra aquí para que sea agradable vivir, en lugar de tener que emigrar la mayor parte de los aquí nacidos? 

... otra laguna, refugio de aves acuáticas.
Miles de kilos de mielgas y hierba comestible para los animales están en todo su esplendor. Sobra pasto pero han desaparecido casi totalmente los rebaños de ovejas, más que por falta de rentabilidad, por falta de personas que las guarden, como antes desaparecieron las mulas y las cabras. Las hierbas quedarán en gran parte desperdiciadas. Bidones de miel salen a otros lugares producidos por las abejas que se instalan en nuestros campos durante el verano, pero aquí no dan trabajo al residente. Nos sobra viento todos los días, pero las aspas que lo convierten en energía, y por tanto podrían mejorar la economía local están en otros parajes. Aquí no se pueden poner por la excusa de unos pajaritos que ya no existen más que en las fotos de propagandas mentirosas. Siempre había habido un guarda municipal, pero ahora unos extraños y al parecer todopoderosos vigilantes del medio ambiente están poniendo todo tipo de cortapisas a las actividades tradicionales de los habitantes. Eso es lo que algunos llaman "autonomía municipal".

Cargas de aliagas y cambrones traían nuestros antepasados para iniciar la lumbre familiar de las casas en los inviernos y por eso han llegado hasta nosotros; hoy unos insensatos e ignorantes mandones impiden cortarlas. Eso se traduce, ahora que están en flor, en ver plantas viejas ya secas sin utilidad alguna, pero que impiden el nacimiento de otras nuevas. Un espino de escarambujos o escaramujos,  de los cientos que nacen en nuestros campos porque se multiplican naturalmente, no se puede cortar si nace donde no debe porque la vigilancia inquisitorial al servicio de no se sabe quién multa diciendo que has atentado contra "un rosal silvestre".  Habría que plantarle unos cuantos a la puerta de la casa del "nosesabequién" para que le sacudieran unos cuantos pinchazos y se enterara de cómo son las zarzas y cómo se multiplican. Los humedales, charcas y lagunas no se pueden limpiar; no hay razones.

En resumen, estamos en manos de ignorantes lejanos que creen que lo que hoy ha llegado a nosotros no tiene nada que ver con el trabajo de cuidado de nuestros antepasados, sino que su conservación se mejora si anulamos la intervención humana. Ya no somos libres para hacer en nuestro campo y medio ambiente lo que siempre se ha hecho: todo lo tienen que mandar los que dan subvenciones y se han hecho los amos reales de estas "autonomías municipales". Por eso el humano se va a otros lugares donde se respira más libertad, y con ello van desapareciendo especies animales, deteriorándose el medio ambiente con el monocultivo y sus herbicidas, y convirtiendo en desierto humano lo que todavía podría salvarse si cayera en las manos de personas inteligentes y respetuosas con los medios tradicionales de uso de la  Naturaleza.

Casas derruidas en nuestros pueblos, sin que encuentren nuevos pobladores porque quienes son sus propietarios no las rehacen, muchos de ellos por la carestía de esta tarea y los requisitos que se exigen, ni las usan ni ponen precio racional en su venta. Ampliación de edificios, en especial grandes naves, en los alrededores sin un planteamiento anticipado de viales y servicios: queremos que pase la enorme maquinaria por el mismo camino que ocupaba una yunta de mulas con su arado. 

Parques infantiles desiertos de niños en estos días floridos, largos, luminosos y agradables de la primavera. Tres edificios de antiguas escuelas ya no sirven como tales: no hay niños; dos están cerrados. Solo la residencia de personas mayores conforma el barrio más habitado de la población. Con este panorama ¿cuántos años creemos que quedan para que bajemos de UN habitante por kilómetro cuadrado? Quizá la solución se encontraría en copiar el estilo de vida en otros lugares donde hay más prosperidad para que un mayor número de habitantes sobreviva. Si los que llevan mandando en Castilla la Vieja, en Soria y aquí durante décadas no tienen "la varita mágica", tal vez sea porque el hada que la maneja es más importante que la varita. Tal vez si cambiamos el "hada" que la usa, da igual la varita que tenga: cualquier varita puede ser mágica.


Bonito parque y escuela, cuidados pero vacíos de niños en Marazovel


17 de abril de 2013

Despoblado de Villaseca

Villaseca es el otro despoblado de Arenillas, de engañoso nombre puesto que nunca fue villa ni tampoco parece que estuviera escasa de agua. 
En el radio de unos cientos de metros de lo poco que queda del pueblo, se localizan al menos cinco manantiales: La Fuente del Cuerno, La Fuente del Tello, La Fuente Albina, la Fuente del Caballero y la Fuente Madrueña.

Las abundantes y extensas ruinas, de las que hablaba Gonzalo Martinez, se han visto tan reducidas por los continuos roturados, que los restos son mínimos. Quedan unos paredones de la que fuera iglesia del pueblo, dedicada a San Vicente, y que aunque se ve desde la carretera, todavía no ha sido "descubierta" por los intrépidos aventureros de Soria románica. Es de suponer que la iglesia, convertida en ermita, congregara en romería a los pueblos vecinos de Arenillas, La Riba y Bañuelos, aunque ni el Catastro de la Ensenada ni el diccionario de Madoz hacen mención del asunto. Los corrales de San Vicente, cercanos al despoblado tambien recuerdan al patrono.
Por su cercanía a la Cañada Galiana, siempre fue pueblo dedicado a la ganadería. Estuvo poblado desde la reconquista hasta el siglo XVI, como el vecino Tejarejo. Su término, se dice equivocadamente el el Madoz, fue repartido entre Arenillas y Cabreriza. Seguramente confundieron Cabreriza con La Riba  

Despoblado del Tajarejo

 
Despoblado en el término de Arenillas, unos tres kilómetros al suroeste de  la población en el camino que sale de esta, un kilómetro antes de alcanzar el confín de  los términos de Arenillas, Bañuelos y Lumías, en la confluencia de los arroyos de La Covacha y de Valderrodrigo con el Arroyo Parado, que abre un pequeño tajo alrededor de los Cerros de las Cabezuelas, posible origen del topónimo.
También se conoce como El Tejarejo, lo que nos llevaría a hablar de la abundancia de restos cerámicos en los alrededores. En los mapas aparece el paraje con el nombre de El Tesarejo, junto a unas modernas naves.

El lugar fue habitado desde la época rupestre hasta  el siglo XVI. Gonzalo Martínez dice que ya estaba despoblado en 1594. Se encuentran en la zona pequeñas cuevas, en lo que probablemente fue un poblado rupestre, que han sido aprovechadas por el hombre hasta hace bien poco. En una de ellas se conservan interesantes pinturas rupestres.
Jesús Avila Granados en su libro El Sur de Soria habla de la existencia en la zona de una villa romana. Debe existir alguna documentación sobre este despoblado en los archivos de la casa de Frías, pues perteneció al Marquesado de Berlanga.

15 de abril de 2013

Despoblado de Alconeza

Situado al sureste de Berlanga, sobre las fuentes que formaban la vertiente de La Barga, lugar otrora abundante en agua, pero que ahora tiene secas la mayoría de sus fuentes. Nada cierto se sabe del momento y causa de su despoblación ,que debió producirse hacia el siglo XVI. Su nombre proviene del mozárabe Al-kunaisa, que significa pequeña iglesia o iglesuela, lo que indica que tuvo población cristiana antes que otros asentamientos de la zona.
Pertenece al municipio de Berlanga, formando un coto redondo, entre los términos de Paones, Cabreriza, Arenillas, La Riba y Caltojar. Dista de Berlanga dos leguas, por el camino de los Cordeles, cruzando los términos de Ciruela y Casillas.
En lo eclesiástico, su parroquia era anexa de la de Cabreriza, ambas dentro de los límites del obispado de Sigüenza, que cobraba su parte en los aprovechamientos del monte. En Cabreriza, se reunieron los secretarios del Marques de la Ensenada con representantes del pueblo para responder a las preguntas del Catastro, un día 18 de setiembre de 1751.
Hay una ejecutoria de la Chancilleria de Valladolid a favor del Concejo de Berlanga  en el pleito con Bernardino Fernandez de Velasco, sexto duque de Frías, séptimo condestable hereditario del reino de Castilla y cuarto marqués de Berlanga  (1609-1652), sobre la posesión del término y monte de Alconeza. Seguramente en los documentos aportados al pleito por ambas partes, se pueda conocer algo más de la historia de Alconeza.  
Del pueblo, solo queda en pie las ruinas de la iglesia, y cerca de ésta los escombros de un edificio sin identificar.
En el monte, quedan las ruinas de la casa del guarda, que costeaba el Concejo de Berlanga.
Cuentan los pastores de la zona que, en uno de los corrales cercanos al despoblado, se oía ruido de agua subterranea, que era más fuerte los días de tormenta.





Publicado por:   © A x i n i o  MMVIII

12 de marzo de 2010

En la cima de Vadorrey

Vadorrey es un despoblado en el término de Morales, junto al Duero, que aparece citado en El Cantar, cuando El Cid con sus hijas, viene de San Esteban, camino de Valencia y vadea el rio para llegar a Berlanga donde pasará la noche. Legendariamente se cuenta que el pueblo desapareció porque todos sus habitantes murieron envenenados por el agua de una fuente.

En 1277 Alfonso VII hace donación al obispo de Osma de la Villa de Vadorrey con su castro. De la Villa, que estaba a un kilómetro del castro, no queda rastro visible. Su Dehesa pertenece a Morales y las campanas de la iglesia las tiene Aguilera.

Del Castro, quedan algunos restos en la cima del Alto de la Mina, y los arranques de los muros de la torre musulmana de sillar y tizones, con planta irregular de 7 metros por 5,35 (5,10 en el lado opuesto) y unos muros de 1,20 m de grosor. En el Corpus de castillos medievales y en el Silense se cita el enclave: Madoz se equivoca al decir que está a la derecha del Duero.

Muy cerca de Vadorrey había una serie de construcciones defensivas, hoy casi todas desaparecidas. Al otro lado del Duero, a 2836 metros está la atalaya de Bayubas. En el mismo término de Morales, en el Cerro de La Muela había otra torre, otra más entre Vadorrey y Aguilera y por último, en El Silense se habla tambien de castillo musulmán en Aguilera. Todas estas forificaciones no pudieron evitar el paso de Fernando I, en 1060, que después de ocupar Gormaz, ataca Berlanga, después de atravesar el Duero por este vado, y se dirige hacia Atienza y Sigüenza

  • Gormaz desde Badorrey

30 de diciembre de 2009

La Batalla de Cenagra

Ha llegado hasta los oidos curiosos de un lector de este blog, que últimamente se están realizando partidas de paintball en Cabreriza. Este juego, al que algunos llaman deporte, nos ha llegado de los Estados Unidos de Norteamerica, donde lo practican diez millones de personas, y consiste en combatir entre dos equipos, disparándose bolas de pintura, vestidos como si acabara de llegar la tercera guerra mundial, con trajes militares y máscaras que confieren a los jugadores un aspecto diabólico.

La empresa que aparece como gestora del evento es Ocioaventura Almazán. Se supone que, bien esta empresa o el mismo grupo de jugadores tendrían los permisos de rigor para realizar estas actividades en las que, aparte de ponerse perdidos de pintura, se puede deteriorar el entorno. Hace poco, algunos exvecinos del pueblo se quejaban de la depredación que viene padeciendo, haciendonos notar la diferencia entre deshabitado y abandonado, que no es lo mismo aunque en este caso pueda parecerlo. Las casas de Cabreriza todavía tienen dueño, y algunos de ellos aún pagan la contribución en el ayuntamiento de Berlanga. El allanamiento, por tanto sigue siendo un delito.

Todas las fotos AQUI

La Balada de Cenagra

Estos días he desempolvado una vieja bicicleta que había por la casa familiar y, dispuesto a encontrarme cara a cara con la desolación, he sido capaz de pedalear hasta Cabreriza por el moderno camino de grava que sustituyó al de herradura, para uso de la maquinaria agrícola. Nadie fue capaz de construir una mísera carretera. Cabreriza está deshabitado desde 1973. En esa fecha los pocos vecinos, hartos de tanto abandono y aislamiento y con muchos años a las espaldas, decidieron poner tierra de por medio y marcharse a Berlanga o a otros sitios con un poco mas de vida y de servicios. Alli dejaron sus casas, sus huertos y sus muertos, la iglesia, la casa concejo, los corrales, los aperos, las imagenes de su vida, de su infancia, las fiestas, las rondas, las luminarias... Me pongo en el lugar de aquellas gentes. La angustia que debe sentir uno al abandonar su pueblo, y la que se debe sentir en el largo proceso que lleva a tomar esa decisión radical; algo inexplicable que solo puede comprender quien ha tenido la desgracia de vivirlo.

Julio Llamazares ha escrito sobre este tema y ha trabajado en una película titulada El Filandón (1984). Este escritor leonés enamorado de nuestras tierras de Soria, nació en Vegamian, un pueblo de la montaña que fue cubierto por las aguas del pantano del Porma. Tambien hay un librito titulado Noche de enigmas (Edelvives. 1990) del escritor segoviano Ignacio Sanz, inspirado, si no ambientado, en Cabreriza, un pueblo abandonado cerca de Berlanga al que en la novela se llama Cenagra

Cabreriza era un pueblo no de los más pequeños, a principios del siglo XX tenía 250 habitantes. Tenía buenas casas con abundante mampuesto y poco adobe, más usual en otros pueblos de la comarca. Estaba dividido en dos barrios, uno en la falda del cerro y otro en la cúspide, donde tambien estaba la iglesia de la Asunción cuya última construcción data del siglo XVIII. Parece que en su origen, en la repoblación de estas tierras fronterizas por el año mil, hubo una cabaña donde se recogían los pastores con su ganado, que eso es precisamente una cabreriza. Puede que hubiera algun resto de construcción que dejaran los musulmanes en su huida hacia el sur. La Iglesia, que es como decir El Poder, se ocupó de poblar el lugar con colonos de más al norte, a quienes se repartieron tierras, aqui y en el vecino pueblo de Alconeza, que tambien quedaría abandondo siglos después. El entorno era rico en agua, con un rio Talegones, al que suponemos mucho más generoso que en la actualidad, y varias fuentes. En los huertos se cultibaban legumbres y hortalizas, todas de producción ecológica. El ganado pastaba en la dehesa y en el monte de carrasca se cortaba la leña para las frías noches de invierno.

Al principio, despues del abandono, todas las casas estaban enteras, y algunos dueños pasaban por ellas periodicamente para mantenerlas en buen estado, como si tuvieran la esperanza de que esa pesadilla de la que habían sido protagonistas, fuera a acabar y volviera la vida y el bullicio a las calles. Y las casas se mantuvieron una buena decada sin ningun deterioro considerable, hasta que un día los amigos de lo ajeno abrieron una y no pasó nada, y una temporada después otra y otra, hasta el estado en que te encontrarás todo si tienes estómago para aguantarlo. Yo recuerdo la escuela profanada, y el ayuntamiento, con los papeles de caligrafía antigua esparcidos por el suelo y por las calles, y me parece que ningún asentamiento humano tiene derecho a pasar por este amargo trance. He subido hasta el cementerio y mientras me acercaba a la tapia me venía a la mente aquella frase rotunda del Heliópolis, de Ernst Jünger:

"en aquel lugar vivieron, amaron, esperaron y entregaron sus huesos a la muerte gentes innumerables."

29 de diciembre de 2009

Torremocha



Hay en el término de Fuente Tovar un antiguo despoblado de nombre Torremocha, perfectamente documentado pero de controvertida localización. Por la carretera de Berlanga a Almazán, a la altura del PK 28,400, los mapas nos señalan, unos 300 m a la izquierda, una Loma de Torremocha, de cota 931 m. 

Hay por allí un arroyo que lleva el mismo nombre que el despoblado, y posiblemente también estén las ruinas de la ermita de Miralrío. Este punto se puede preguntar a alguien en Rebollo o en Fuente Tovar.

El castillo se encuentra unos 2 km al W de la loma,  junto al Duero y de él se habla AQUÍ



La Matilla o Dehesa de Rebollo te queda muy cerca. Si no la conoces, no puedes irte sin dar una vuelta por allí y ver su explosión de naturaleza, en cualquier época del año
Nos queda otro punto de interés en la comarca con el nombre de Torremocha: Se trata de una atalaya califal del siglo X, que se encuentra entre los términos de Bordecorex y Fuentegelmes y que aparentemente se halla en una zona oscura ya que no tiene comunicación visual con otras atalayas conocidas. Su estado es mucho más mocho de lo que su nombre parece indicar, ya que solo conserva unos cinco metros de altura. Para saber más y plantearse llegar hasta aqui, se aconseja visitar el blog de Bordecorex que lo explica con todo detalle (las fotos son de allí)

22 de octubre de 2009

Puentes

El conocido como Puente Ullán se llama asi porque estaba junto al despoblado de La Torre de Rollán, cuya memoria se ha perdido totalmente, hasta la corrupción de su nombre; sin embargo, Gonzalo Martinez en "Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura castellana" da su ubicación exacta y cita un elenco parroquial de la diócesis de Sigüenza de 1191 en el que aparece.
La foto de más abajo es del Puente de hierro sobre el Duero, cerca de La Estación, en la extinta linea Valladolid-Ariza, que estuvo en funcionamiento desde 1895 hasta 1985. Las explicaciones del ministro Enrique Barón Crespo fueron que el Estado no podía seguir perdiendo dinero en las lineas deficitarias. El debate era y sigue siendo si se puede prescindir con estos argumentos de un servicio público que artículaba y comunicaba todas las comarcas del Duero, y que además era la alternativa más razonable al transporte de mercancías, que ahora realizan esas carabanas interminables de gigantescos camiones que destrozan las carreteras. Las estaciones de la línea en la provincia eran: Langa, Velilla, San Esteban, La Rasa, Quintanas, Berlanga, Rebollo, Barca-Ciadueña, Almazán Dehesa, Coscurita (aqui se hacía el transbordo para Madrid enlazando con la linea Soria-Torralba), Morón, Alentisque y Monteagudo de las Vicarías.
Las siguientes fotos son de El Pontón, un puente medieval en estado ruinoso que salva un arroyuelo, muy cerca de La Estación. Da cuenta de una población antigua en sus alrededores, aunque las edificaciones cercanas que se ven actualmente crecieron al abrigo de la estación de ferrocarril a principios del siglo XX. No he encontrado ninguna referencia documental.

7 de septiembre de 2009

La Constitución


Artículo 138
El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.
Las diferencias entre los Estatutos de las Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.
Artículo 139
Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
27 ANOS DESPUES está claro que el estado no ha velado por ningún tipo de equilibrio económico, ni adecuado, ni justo entre las diversas partes del territorio. Soria tiene ahora menos habitantes que hace veintisiete años. En la pirámide de población ha habido un considerable aumento de la población mayor de sesenta y cinco años y por tanto un descenso de la población llamada activa. Sin ceñirnos al caso particular de Soria, en general las provincias del interior han seguido el mismo camino (excepción claro está de Madrid, donde van a parar gran parte de los dineros y recursos humanos que serían necesarios para conseguir ese equilibrio del que habla la Constitución) perdiendo población, infraestructuras, privilegios como la organización de eventos deportivos que son siempre para los mismos. Vivir hoy en Soria o en Guadalajara es más dificil que hace veintisiete años y el Estado, que entre sus obligaciones tiene la de velar por el equilibrio entre territorios, no hace nada por evitarlo.
Estos razonamientos no son nuevos y seguramente los habrán escuchado ustedes muchas veces, incluso, los que tengan edad para ello, los habrán oído sin el argumento de la Constitución de por medio, porque ya con las leyes fundamentales de la dictadura pasaba lo mismo, desde que los pueblos empezaron a quedarse vacíos en los 50/60 y en las ciudades se empezaron a crear arrabales horribles llenos de nichos y los que se fueron se acostumbraron a no ver por donde se ponía el sol...
(Foto de Cabreriza)

2 de septiembre de 2009

San Gil de Pedroso


En el lugar donde ahora está la ermita de Carrascosa hubo una modesta iglesia medieval. Junto a ella se encuentran las ruinas de los edificios de un pueblo abandonado hace muchos siglos. Se llamaba Pedroso, o San Gil de Pedroso, seguramente haciendo referencia a la cantidad de piedras que había en el lugar. Era una pequeña aldeita que se había formado después de la repoblación cristiana y que había conseguido convertir en un vergel las tierras del entorno. Pertenecía al Común de Berlanga y de allí había surgido la idea de establecer en este lugar un caserío que aprovechase las fértiles tierras circundantes y el voluminoso y limpio caudal del Escalote, para cultivar unas huertas que los abastecieran de buenas hortalizas y frutas. Ellos fueron los que trajeron las primeras viñas de un pueblo ribera arriba, de donde era la mujer de uno de los campesinos repobladores. 

De todo aquello, tras el abandono y el traslado definitivo a Berlanga de sus tres últimos moradores, aparte del tufillo a cochino que sentirás en el ambiente, nos quedó la costumbre de la romería, la fuente y un pinarcillo cada vez más descuidado, donde se iba el siglo pasado a merendar y a respirar. Las viñas desaparecieron porque daban más trabajo que alegrías y las manos que tendrían que haberlas cuidado nos las robaron las regiones ricas que estaban en plena expansión industrial.

Esto poco que ves ahora, viajero, te puede confundir o dejar perplejo. Los hombres abandonamos las cosas queridas. Así nos va.